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Tom Cruise es el actor mejor pagado de Hollywood

Tom Cruise es el actor mejor pagado de Hollywood

Ya sabíamos quién era la actriz mejor pagada de Hollywood, y ahora sabemos quién es el actor que más dinero ha ingresado a su cuenta bancaria en el último año: nadie menos que el próximamente soltero Tom Cruise.

El actor de 50 años ganó de mayo de 2011 a mayo de 2012 la friolera de 75 millones de dólares, según indican los chicos de Forbes.

De esta manera Cruise ha superado, por mucho, a sus contrincantes más cercanos que no son otros que Leonardo DiCaprio y Adam Sandler, quienes en el último año ingresaron en su cuenta bancaria 37 millones de dólares cada uno.

Otros famosos que aparecen en la lista de la publicación son Johnny Depp con 30 millones en la posición número siete, Will Smith en la octava con otros 30, y Robert pattinson en la undécima posición con 26,5 millones.

Fuente: mascorazon.com

Muere el actor Juan Luis Galiardo a los 72 años en la Clínica de la Zarzuela de Madrid

Muere el actor Juan Luis Galiardo a los 72 años en la Clínica de la Zarzuela de Madrid

Se ha ido otra de las grandes figuras del cine, teatro y televisión. El actor Juan Luis Galiardo (San Roque, Cádiz, 1940) falleció a última hora de la tarde de este viernes a los 72 años en la Clínica de la Zarzuela de Madrid, tras “una rápida y devastadora” enfermedad, según indicó su representante, Anabel Mateo.

Galiardo, que a lo largo de su carrera profesional trabajó en películas como Lázaro de Tormes, El caballero Don Quijote», Todos a la cárcel o La chispa de la vida, su última aparición en la gran pantalla, a las órdenes de Álex de la Iglesia, permaneció trabajando hasta sus últimos días, compaginando el rodaje de la serie Gran Hotel con el final de la gira de El Avaro, su último proyecto teatral.

El cuerpo de Galiardo, uno de los actores españoles más queridos y respetados, se encuentra en el Tanatorio de la M-30 en Madrid y, siguiendo sus deseos, será incinerado y el sepelio se celebrará en la más estricta intimidad. En un comunicado, la familia ha agradecido las muestras de cariño recibidas en los últimos días y ha rogado a amigos y periodistas que se respete esa petición de intimidad.

Para los que quieran enviar un mensaje de recuerdo, se ha creado en Facebook una página en su honor y en las próximas semanas se celebrará un acto de recuerdo para que los que trabajaron con él puedan expresarle su afecto.

Fuente: hola.com

Reportaje: Monica Belluci y el actor francés Vincent Cassel

Reportaje: Monica Belluci y el actor francés Vincent Cassel

Monica Belluci tiene la belleza de una diosa y las cosas muy claras en cuanto al matrimonio: lo importante no es la fidelidad sexual, sino saber que el otro está ahí para ti. Así es la actriz italiana en su vida íntima.

Monica Belluci no es una mujer normal. Solo hay que ver sus fotos en el último número de ‘Vanity Fair’ italiano y sufrir una especie de síndrome de Stendhal. En lugar de con la Santa Croce, con una indescriptible belleza femenina.

Belluci es una diosa de 47 años que comparte la tierra con el resto de los mortales porque es así de sencilla. Vive entre Roma, París, Nueva York y Londres. No siempre con su marido, al que ve de cuando en cuando. Por ello su convivencia es envidiable.

También lo es lo muy compenetrados que están en su aparente desapego y en su concepción de los afectos maritales. Sin ánimo de expedir certificados de normalidad, Belluci tampoco es muy normal en el negociado del matrimonio.

Desde hace años, y cada vez que se lo preguntan, la actriz italiana dice que encuentra muy romántico no estar con su pareja todo el rato. Monica Belluci y el actor francés Vincent Cassel están casados desde 1999, tienen dos hijas y un matrimonio que a muchos les parece peculiar.

Y todo porque ella admite en público que la infidelidad también forma parte de su vida matrimonial. La de él, que de la suya no habla. Probablemente porque no existe. Porque es una mujer. Muchas señoras admiten la infidelidad y siguen casadas, pero no lo reconocen, solo dejan que pase.

Siguen la máxima de Benjamin Franklin: “Mantén los ojos bien abiertos antes del matrimonio, y medio cerrados, después”. Matrimonio abierto, sí, pero solo por un lado.

Monica no cree en la fidelidad. O al menos no cree ni necesita la de su marido: “Sería ridículo pedirle fidelidad si he estado dos meses alejada de él. No puedes preguntarle a quién ha estado viendo o dónde ha estado. Es más respetuoso y realista pensar que cuando yo estoy está conmigo”.

Y cuando le preguntaron, en ‘Style’, si se refería a mantener discreción dijo que no, que hablaba de lealtad y de elegancia. Es decir, de una forma de estar en el mundo. Cree que Vincent es ‘sexy’. “Pero no es un hombre normal. Algunas veces lo quiero mucho y otras quiero matarlo”.

Aquí baja a la tierra y se convierte en una mujer normal. Eso es lo habitual también en parejas anodinas que no pisan alfombras rojas. La italiana reconoce que la pasión se puede sentir por el peor de los hombres pero que eso nada tiene que ver con la amistad profunda y el compañerismo.

“La pasión queda, pero es más importante la confianza, el respeto”. Cree que lo más importante no es una lealtad sexual, sino saber que va a estar ahí para ti. Claro, un hombre así no se va a por tabaco. Es lo bueno de vivir en la plantación.

Por su parte, el feísimo resultón de Vincent Cassel –el coreógrafo en ‘Cisne negro’– también ha compartido con el común de los mortales sus pensamientos a la hora de ver las relaciones: “La pareja no es una cosa natural. Fundamentalmente porque los hombres son perros. No unos perros. Más bien como perros. Cualquier mujer adulta lo diría. No es un secreto”, recalca sobre la parte animal del género masculino.

Aunque él sí introduce el concepto de discreción donde su bella mujer ve elegancia, seguramente por la cuenta que le trae: “Los celos a menudo son provocados, consciente o inconscientemente. Pero somos capaces de ser discretos si queremos”.

En la misma entrevista, en la revista ‘Marie Claire’, le preguntaban el secreto para mantenerse juntos: “Si funciona, no lo arregles. No sé, me adapto, navego, invento situaciones. Estamos bien trabajando juntos en ello”.

Cuando la pareja aparece en la prensa estadounidense y cuenta estas cosas, inmediatamente se la califica de ‘europea’, como si frente a la familia tradicional americana, en Europa, además de  gozar de la ruina económica, disfrutáramos de una mucho más flexible vida de pareja.

Es verdad que en EE.UU. sería impensable que un señor llegara a la presidencia con una señora a su lado que no fuera su esposa. En Francia pasa eso y, además, comen caracoles –los estadounidenses también suelen creer que solo los franceses comen caracoles–. Pero matrimonios abiertos hay en todos sitios.

Vincent Cassel debe de ser el hombre más envidiado del mundo. Tiene a su lado a la mujer más bella y, encima, no lo agobia con vulgaridades de gente casada.

Dice Bill Cosby que el hecho de que las personas casadas sean capaces de vivir juntas día tras día es un milagro del que el Vaticano no tiene constancia. La vía Belucci-Cassel explica mejor el milagro.

Fuente: eldiariomontanes.es

Le levantan cargos al actor Matthew Fox por conducir en estado de ebriedad

Le levantan cargos al actor Matthew Fox por conducir en estado de ebriedad

El actor Matthew Fox, protagonista de la serie “Lost”, tendrá que responder ante los tribunales de Oregón (EEUU) por un cargo de conducción ebria tras ser detenido la semana pasada en el condado de Deschutes, informó hoy People.

Fox, de 45 años, fue arrestado la madrugada del 4 de mayo y quedó bajo custodia en la penitenciaria del condado durante unas horas, después de que un agente de tráfico parara su vehículo al percibir que circulaba de forma errática y era incapaz de mantener su automóvil dentro de su carril.

El actor se enfrenta a un segundo cargo por estar al volante sin llevar con él la licencia de conducir.

El pasado mes de septiembre Fox tuvo problemas con la justicia después de que un conductor de autobús de Cleveland le acusara de asalto, lesiones y trauma emocional.

Aquel suceso, según People, también estuvo relacionado con el consumo excesivo de alcohol.

Fuente: eldiariomontanes.es

Gary Cooper el ultimo gran cowboy

Gary Cooper el ultimo gran cowboy

Su gesto de tipo duro y sus andares de vaquero no eran solo la pose calculada de un avezado actor. Gary Cooper fue ‘cowboy’ antes que estrella de Hollywood. Cuando se cumplen 60 años de su película más famosa, ‘Solo ante el peligro’, recordamos al actor propietario de tres Oscar, al amante apasionado, al marido infiel y al amigo del alma de genios como Ernest Hemingway o Pablo Picasso.

Siempre tuvo el rostro curtido de un granjero del oeste americano. “He tenido arrugas en la cara desde que tenía 20 años. El sol y el viento las pusieron ahí”. También exhibía los andares chulescos de un ‘cowboy’, secuela de un accidente de tráfico.

Cuentan, además, que era un muchacho parco en palabras: “Si los demás tienen cosas más interesantes que decir, yo prefiero callarme”. Y que jugaba a indios y vaqueros con su hermano en el rancho familiar.

Y es que Gary Cooper no solo parecía un ‘cowboy’ en la gran pantalla, lo era. Frank James Cooper nació en Helena, Montana, durante una tormenta eléctrica el 7 de mayo de 1901.

Su padre, Charles, había comprado un rancho allí aunque ejercía como abogado y terminaría siendo juez de la Corte Suprema. Su madre, Alice, una inglesa que odiaba Montana, temía que sus hijos se convirtieran en unos paletos. Por eso, en 1910 hizo las maletas y se fue con ellos a Inglaterra.

Cooper odiaba aquel colegio lleno de señoritos, aunque aprendió a apreciar la tradición, el patriotismo y los valores británicos. El estallido de la Primera Guerra Mundial les obligó a volver a casa tres años después.

Entonces, su acento inglés fue motivo de burla entre sus compañeros y Cooper, que nunca había sido un gran estudiante, quedó rezagado en la escuela. El campo se le daba mejor. Cuando volvió a casa después de un periodo en la universidad, se puso al frente del rancho mientras trabajaba como guía en el Parque Nacional de Yellowstone.

No era una tarea fácil. “Levantarse a las cinco de la mañana en mitad del invierno a alimentar a 450 cabezas de ganado o a recoger estiércol a varios grados bajo cero no es nada romántico”.

Él prefería dibujar. Y se le daba bien. Había estudiado Arte en la universidad y consiguió un trabajo como dibujante de tiras satíricas en un diario local. Más tarde, perdió interés por el lienzo. “Pasarse horas dibujando para conseguir que una insignificancia llegara a ser impecable era pedir demasiado a un espíritu inquieto como el mío”.

Nueva vida en California

Quizá por eso, cuando sus padres se trasladaron a Los Ángeles en 1924, él no lo dudó. “Prefiero morirme de hambre donde hace calor, que morirme de hambre y de frío al mismo tiempo”, confesó años más tarde.

A su llegada a Los Ángeles, lo intentó todo: vendió letreros luminosos, telones para teatros, trabajó para un fotógrafo local… Pero su peculiar forma de caminar, su aspecto de tipo duro y sus conocimientos de ‘cowboy’ le sirvieron para empezar a trabajar como especialista en el cine.

En una audición, un director de ‘casting’ le recomendó que se olvidara del anodino Frank y empezara a llamarse Gary, que sonaba más “duro”. Además, ya había dos Frank Cooper en Hollywood.

Y aunque tenía un apetito voraz capaz de engullir “una docena de huevos al día y varias barras de pan”, cuenta su leyenda que debía ponerse cinco camisas para aparentar un cuerpo fornido que no tenía.

Pero daba igual lo flaco que fuera, era tan guapo que no tardaron mucho en descubrirle. Y así fue. En 1926 Cooper se presentó en el rodaje de ‘Flor del desierto’ como extra. La ausencia de uno de los actores le dio la oportunidad que había estado esperando. Antes de darle el papel, le hicieron una sencilla prueba.

Tenía que agacharse y beber agua de un charco. Cooper hincó la rodilla en el suelo y antes de beber, sopló para barrer la capa de polvo de la superficie del agua. Igual que hubiera hecho un auténtico ‘cowboy’.

Así consiguió su primer papel importante. “Los años que trabajé llevando ganado me dieron un conocimiento que ahora me ayuda muchísimo cada vez que ruedo un ‘western’”, reconocería más tarde.

Paramount se fijó en él y Cooper firmó su primer contrato para protagonizar un par de cintas mudas en las que conoció a la actriz Clara Bow. Ella fue su primera amante. También la que le enseñó cómo moverse en Hollywood y la mujer que empezó a escribir su leyenda de hombre apasionado.

El amante de Hollywood.

“La tiene como un caballo y es capaz de aguantar toda la noche”, contó de la habilidad del actor en la cama. Pero la relación se terminó porque Bow no soportaba que la madre del actor manejara su vida.

Por eso y porque la actriz se había enamorado del director Victor Fleming. Como los marineros, Cooper, ya convertido en una estrella, dejaba una novia en cada rodaje. A Lupe Vélez la conquistó en el rodaje de ‘El canto del lobo’; a Marlene Dietrich, en el de ‘Marruecos’.

“No era ni inteligente ni culto”, dijo Dietrich de Cooper despechada por saberse solo una conquista más. Carole Lombard también cayó rendida a sus encantos. Exhausto por su caótica vida amorosa y después de haber rodado 28 películas en solo cinco años, en 1931 el actor viajó a Europa para descansar.

En Roma, conoció a la condesa Dorothy Di Frasso, una aristócrata 13 años mayor que él que le paseó por las fiestas y le enseñó los secretos de la alta sociedad mientras se divertían juntos en la alcoba.

Cuando volvió a Hollywood, la industria le estaba esperando con los brazos abiertos. En 1933, el actor ya ganaba 6.000 dólares a la semana, una fortuna en aquella época, y tenía tantas ofertas que rechazó el papel de Rhett Butler en Lo que el viento se llevó.

Con una considerable falta de olfato, llegó a decir: “Esa película será el mayor fracaso de la historia de Hollywood. Y me alegro de que sea Clark Gable el que vaya a hundirse con ella y no yo”.

Convertido en la mayor estrella de Hollywood, Cooper decidió sentar la cabeza. En 1933, se casó con Veronica Balfe, conocida como ‘Rocky’, una señorita de la alta sociedad neoyorquina que, para combatir el aburrimiento, había tenido una breve carrera como actriz. Cuatro años después nació María, la única hija del actor.

Matrimonio a la deriva

Mientras su carrera seguía floreciendo con títulos como ‘El forastero’, ‘El sargento York’ (que le valió su primer Oscar), su matrimonio empezaba a hacer aguas. Cooper había vuelto a las andadas.

Incapaz de resistirse a sus compañeras de reparto, tuvo un romance con Ingrid Bergman cuando rodaban ‘La exótica’ y solo aceptó protagonizar Por quién doblan las campanas para estar junto a ella. Puede que Rocky mirara hacia otro lado, pero su siguiente ‘affaire’ fue la gota que colmó el vaso.

Conoció a Patricia Neal, 25 años más joven que él, en el rodaje de ‘El manantial’. Esta vez, su mujer le obligó a admitirlo, pero él se negó a elegir. Cuando Neal se quedó embarazada, el actor la convenció para que abortara por miedo al escándalo.

Pero su amor tampoco duró. Y Rocky, cansada de aguantar, se plantó. Vivieron separados tres años, aunque el actor no perdió el tiempo y mientras rodaba ‘Solo ante el peligro’ –por la que ganó su segunda estatuilla– él y Grace Kelly vivieron una aventura fugaz.

En 1954, Rocky le dio una nueva oportunidad y volvieron a ser una familia aunque se rumoreó que, poco después, volvió a pecar con Anita Ekberg. Pese a todo, nunca hablaron de divorcio. Ella era muy devota y el actor, que se convirtió al catolicismo después de tener una audiencia privada con el papa Pio XII, era demasiado conservador.

Republicano convencido y anticomunista confeso –testificó ante el Comité de Actividades Antiamericanas en 1947 para alertar sobre la influencia del comunismo en Hollywood– Cooper se codeó durante los últimos años de su vida con artistas e intelectuales aunque confesaba que “no había leído más de seis libros en toda mi vida”.

Su amistad con Ernest Hemingway duró más de dos décadas después de que Cooper protagonizara la adaptación de dos de sus novelas. Solían ir juntos a cazar y fue Hemingway quien le presentó a Picasso en 1954. Cooper le obsequió con un sombrero Stetson, que él mismo había usado en el rodaje de ‘La exótica’, y un revólver Colt del 54.

Su salud se resiente

Siempre se había cuidado. Le gustaba andar, montar a caballo, jugar al tenis, esquiar y nadar. Y seguía siendo un hombre coqueto. En 1958, el cirujano plástico John Converse –que terminaría casándose con la viuda del actor– le sometió a un ‘lifting’. La prensa se ensañó con Coop diciendo que su rostro ya no era el mismo.

Dos años después, el actor volvió a pasar por el quirófano, pero esta vez la razón era más grave: un virulento cáncer de próstata. En 1961, Cooper estaba tan enfermo que no pudo recoger su Oscar honorífico y su gran amigo, James Stewart, lo hizo en su lugar.

El emotivo discurso de Stewart hizo saltar las alarmas. Al día siguiente, todos los periódicos daban la noticia a cinco columnas: “Gary Cooper tiene cáncer”. Todas las autoridades de la época, desde el papa Juan XXIII hasta la reina Isabel, le llamaron.

Cuentan que Kennedy intentó hablar con él, pero el número de Cooper estuvo ocupado dos días. Lo consiguió al tercero. Gary Cooper murió seis días antes de cumplir 60 años. Su última voluntad había sido “viajar a París, ir a cazar faisanes con Hemingway y decir adiós a mis amigos”.

Había muerto el actor que jamás hubiera dado el pego interpretando a un villano. Porque Gary Cooper siempre fue el héroe. El último héroe americano.

Fuente: hoymujer.com

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