Fernando Arbex — Batería y compositor de Los Brincos

Fernando Arbex fue el batería, cofundador y cerebro compositivo de Los Brincos, el grupo que en los años sesenta puso a España en el mapa del pop mundial, y uno de los músicos más creativos e influyentes de toda la historia de la música popular española: su capacidad para trasladar el espíritu de la invasión…

Índice de contenidos

Fernando Arbex: el arquitecto rítmico que modernizó el pop español

En la historia del pop español, hay un antes y un después de Los Brincos, y Fernando Arbex es uno de los responsables de que ese antes y ese después existan. Batería, compositor, arreglista y cofundador del grupo que en los años sesenta demostró que España podía hacer pop de nivel internacional sin imitar servilmente los modelos anglosajones ni renunciar a sus propias raíces, Arbex fue durante los años de Los Brincos mucho más que el músico que marcaba el tiempo en la sección de ritmo: fue una de las mentes que daba forma a las canciones, que decidía la dirección artística del grupo, que entendía que la modernidad musical no era una cuestión de copiar sino de absorber e integrar. Cuando Los Brincos se disolvieron, siguió siendo un innovador: la fundación de Barrabás, proyecto que exploró el funk y el soul con una ambición y una consistencia que no tenía precedentes en la música española de los años setenta, es otra demostración de que Arbex siempre estuvo unos pasos por delante de lo que la escena musical española era capaz de imaginar.

Madrid y el camino hacia la batería

Fernando Arbex nació en Madrid en 1944, en el seno de una familia con sensibilidad artística que favoreció desde pronto el contacto con la música. La batería llegó a su vida como llega a la vida de muchos baterías de su generación: a través de la música anglosajona que llegaba filtrada desde la radio y los primeros discos de importación, del rock and roll americano y del skiffle británico que a finales de los cincuenta empezaban a configurar una nueva manera de entender la música popular. En Arbex, ese contacto no produjo la mera imitación que producía en muchos jóvenes de su generación: produjo el deseo de entender lo que estaba detrás de esa música, de aprender el lenguaje rítmico del rock con la profundidad de alguien que no se conforma con reproducir la superficie.

La formación de Los Brincos en Madrid en 1963 fue el resultado de ese aprendizaje y de la confluencia de varios músicos jóvenes que compartían el mismo entusiasmo por el pop anglosajón y la misma convicción de que era posible hacer algo comparable en España. El grupo se completó con Juan Pardo, Tony Luz y Miguel Vicens Danus —músicos con sus propios talentos y sus propias perspectivas—, y en ese conjunto Arbex encontró el contexto que permitiría que su doble vocación de batería y compositor se desarrollara plenamente.

Los Brincos: España entra en el pop mundial

El impacto de Los Brincos en la escena musical española de los años sesenta fue inmediato y sin precedentes. Antes de ellos, el pop español era mayoritariamente una traducción —literal y figurada— de los modelos americanos y británicos: grupos que cantaban versiones en español de éxitos anglosajones, con una producción que intentaba imitar lo que llegaba de fuera sin entender del todo por qué funcionaba. Los Brincos hicieron algo diferente: tomaron las influencias del pop internacional —The Beatles, The Hollies, The Shadows— pero las procesaron a través de una sensibilidad española que las convirtió en algo propio. El resultado fue un sonido que sonaba moderno y accesible pero que no renunciaba a los giros melódicos y a los colores armónicos que venían de la tradición musical española.

Las canciones que definieron Los Brincos —«Flamenco», «Tú me dijiste adiós», «Mejor», «Sola», «No me importa»— son en su mayoría obra de Arbex o de la colaboración entre Arbex y los demás miembros del grupo. Y en ellas se puede rastrear la doble contribución de Fernando Arbex: la parte rítmica, que da a las canciones la energía y la precisión que las hacen irresistibles en la pista de baile y en la radio; y la parte compositiva, que les da la forma y el contenido que las hace recordables más allá del momento. Una canción como «Flamenco» —que toma un ritmo andaluz y lo integra en un formato de pop de tres minutos sin que el resultado suene a pastiche— es una obra de síntesis que requería tanto conocimiento de la tradición española como dominio de las convenciones del pop internacional, y Arbex tenía los dos.

El compositor: canciones para siempre

La dimensión compositiva de Fernando Arbex es quizá la menos conocida por el gran público —que tiende a asociar los grupos de los años sesenta con el frontman, no con el batería— pero es en muchos aspectos la más significativa de su contribución a la historia del pop español. Arbex entendía la canción pop como una unidad en la que letra, melodía, armonía y producción debían servir a un mismo propósito expresivo, y esa comprensión global le permitió escribir canciones que no envejecen porque están construidas sobre verdades musicales más profundas que las modas del momento.

La prolificidad de su escritura durante los años de Los Brincos es notable: en un período relativamente corto, el grupo publicó una cantidad de material original que no tenía equivalente en la escena musical española de la época, donde la mayor parte de los grupos dependía de las versiones y de los temas encargados a compositores profesionales. Que Los Brincos fueran capaces de nutrir su catálogo con material propio —y de hacerlo con la consistencia de calidad que muestran sus mejores canciones— es también mérito de la disciplina y de la ambición compositiva de Arbex.

Barrabás: el funk como siguiente frontera

Cuando Los Brincos se disolvieron a principios de los años setenta, muchos de los músicos que habían protagonizado la escena pop española de los sesenta optaron por la reconversión hacia el mercado de la canción melódica o el retiro de los escenarios. Arbex eligió un camino radicalmente diferente: fundó Barrabás, un grupo que exploraría el funk, el soul y el rhythm and blues con una coherencia y una ambición que no tenía precedentes en la música española. La apuesta era arriesgada —el funk era un género que el público español no conocía bien, asociado casi exclusivamente con la producción americana— pero los resultados fueron notables.

Barrabás desarrolló un sonido propio que combinaba las estructuras rítmicas del funk americano con colores melódicos y armónicos de origen europeo, y que encontró reconocimiento tanto en España como en el extranjero. El grupo fue uno de los primeros proyectos de la música popular española en alcanzar distribución y atención internacional más allá del mercado latinoamericano, y en ese logro la mano de Arbex como músico y como productor fue decisiva. La capacidad de reinvención que mostraba este nuevo proyecto —tan diferente de Los Brincos y sin embargo tan coherente con la trayectoria artística de su fundador— confirma que Arbex era, antes que nada, un artista con una curiosidad musical que no se ceñía a ningún género.

El legado: la modernización del pop español

Fernando Arbex murió en Madrid en 2001, dejando detrás un legado que el paso del tiempo ha confirmado y ampliado. Su contribución a la historia de la música popular española tiene dos dimensiones que son difíciles de separar: la de músico —un batería con una precisión rítmica y una musicalidad que le permitían hacer que cada canción respirara exactamente como necesitaba— y la de compositor y artista con visión, que en dos proyectos muy diferentes demostró que la música popular española podía ser original, moderna y de calidad sin necesidad de renunciar a su identidad ni de imitar servilmente lo que llegaba de fuera.

El lugar de Fernando Arbex en la historia del pop español es el de uno de sus primeros artistas verdaderamente completos: alguien que tocó, compuso, arregló y produjo con igual calidad, que entendió desde el principio que la modernización de la música española no era una cuestión de imagen sino de sustancia musical, y que lo demostró con una obra que sigue sonando fresca décadas después de que fue creada. En ese trabajo pionero reside su importancia para todos los que vinieron después: sin la apertura que Los Brincos hicieron posible en los años sesenta, la historia del pop y del rock español habría sido diferente y más pobre.

Publicado por +biografías · Metodología editorial · Proponer una corrección

← Volver al archivo de biografías