Tam Tam Go!, el pop asturiano que conquistó España con la energía del soul y el funk
En el pop español de la segunda mitad de los años ochenta, Tam Tam Go! fue una de las propuestas más originales y más vitales que llegaron desde fuera de los focos habituales. El grupo asturiano formado en Oviedo en 1985 traía consigo una mezcla de soul americano, funk, rock and roll y pop de melodías irresistibles que en el contexto del pop español de la época era completamente inusual: mientras la mayoría de los grupos buscaban su referencia en la new wave británica o en el rock más alternativo, Tam Tam Go! miraba a Motown, a James Brown y a los mejores grupos de soul de los años sesenta, y hacía con esos materiales algo que sonaba completamente suyo y completamente del momento.
El núcleo creativo del grupo lo formaron los hermanos Pablo y Carlos Molina, que desde el principio aportaron a Tam Tam Go! la energía y la dirección que necesitaba: Pablo como cantante principal, con una voz de una expresividad y una potencia que en el pop español de la época eran poco habituales, y Carlos como compositor y guitarrista. A ellos se sumaron otros músicos que completaron la formación con la sección de vientos y la percusión que hacían que el sonido del grupo tuviera el calor y el groove que caracterizaban su propuesta.
Oviedo, la capital asturiana, era un origen improbable para un grupo de soul y funk en el contexto del pop español de los años ochenta, y esa improbabilidad era parte de la identidad de Tam Tam Go!: venían de un lugar donde nadie esperaba que surgiera ese tipo de música, y precisamente por eso podían hacerla con una libertad y una frescura que un grupo formado en Madrid o en Barcelona, con todas las influencias y todas las modas de esas ciudades presionando sobre ellos, quizás no hubiera tenido.
El éxito de «Quiero más» y la explosión popular
Tam Tam Go! (1988), el álbum de debut del grupo, fue una sorpresa para el mercado del pop español: un disco que desde la primera escucha sonaba diferente a todo lo que había a su alrededor, con una energía y una alegría que eran contagiosas pero que no eran superficiales. El álbum incluía «Quiero más», la canción que convirtió a Tam Tam Go! en uno de los grupos más populares del pop español de finales de los años ochenta: un tema de una inmediatez y una potencia extraordinarias, con una base rítmica de funk que hacía prácticamente imposible no moverse y una melodía que se instalaba en la memoria del oyente desde la primera escucha.
El éxito de «Quiero más» fue el tipo de éxito que define a un grupo ante el gran público: la canción sonó en todas las radios, vendió muchos discos y colocó a Tam Tam Go! en un lugar de visibilidad que pocas bandas independientes del pop español habían alcanzado hasta entonces. Pero lo importante no fue solo el éxito sino cómo fue: el grupo había conseguido que una canción que bebía directamente del soul y del funk americano sonara completamente española sin necesidad de hacer ninguna concesión ni ningún ajuste. La traducción era perfecta.
Los conciertos del grupo, que empezaron a llenar recintos de tamaño considerable con una velocidad que sorprendió incluso a sus propios managers, demostraron que Tam Tam Go! era también un grupo de directo excepcional: en el escenario, la energía que en los discos se contenía hasta cierto punto se liberaba completamente, y la mezcla de soul, funk y rock en vivo tenía una potencia que dejaba claro por qué ese tipo de música había conquistado al público americano en los años sesenta y por qué seguía conquistando al español en los ochenta.
La fórmula: soul con alma española
La propuesta musical de Tam Tam Go! era en apariencia simple pero en la práctica requería un alto nivel de ejecución: tomar el soul americano, con sus estructuras armónicas características, su manera específica de articular el ritmo y su relación particular entre la voz solista y los coros, y hacerlo sonar natural en castellano y en el contexto cultural español. Esta operación de traducción —no lingüística sino cultural— es una de las más difíciles del pop, y es la que más frecuentemente falla cuando los grupos intentan apropiarse de géneros que vienen de tradiciones culturales muy distintas a la suya.
Tam Tam Go! la consiguió con una naturalidad que en retrospectiva parece evidente pero que en el momento de su aparición era sorprendente. La clave estaba en que el grupo no se limitaba a imitar los gestos externos del soul y el funk —la sección de vientos, los coros, los patrones rítmicos característicos— sino que entendía la emoción que hacía que esos géneros funcionaran y la trasladaba a sus propias canciones. El resultado sonaba a soul porque tenía el alma del soul, no porque tuviera los adornos del soul.
Esta distinción entre la forma y el fondo, entre la apariencia y la sustancia, es lo que separa a los grupos que asimilan sus influencias de los que simplemente las imitan. En Tam Tam Go!, la influencia del soul americano era tan profunda que había dejado de ser influencia para convertirse en parte de la identidad propia del grupo: en los mejores momentos de su música, ya no era posible distinguir entre lo que venía de Motown y lo que venía de Oviedo, porque ambas cosas se habían fundido en algo que era solo de ellos.
Los años noventa y la continuidad
A lo largo de los años noventa, Tam Tam Go! siguió publicando discos y manteniendo una presencia en el mercado del pop español que, aunque nunca volvió a alcanzar el pico de éxito del debut, demostró que la propuesta del grupo tenía una solidez que iba más allá de la moda. Los álbumes de este período mostraban a un grupo que había madurado compositivamente y que exploraba los bordes de su propuesta original: más funk en algunos momentos, más rock en otros, más introspectivo en algunos temas, más festivo en otros.
La versatilidad que Tam Tam Go! demostró a lo largo de los años noventa era la de un grupo que nunca había estado cómodo en una sola categoría y que se resistía a quedarse en la fórmula que le había dado el éxito. Esta negativa a repetirse, que en el mercado del pop tiene siempre un coste en términos de ventas, fue también lo que les permitió mantener la integridad de su propuesta y seguir siendo interesantes para los oyentes que les seguían desde los primeros días.
El legado del soul asturiano
El legado de Tam Tam Go! en la historia del pop español es el de la demostración de que el soul y el funk, géneros con raíces profundas en la experiencia afroamericana, pueden ser asimilados y reinventados por artistas de tradiciones culturales completamente diferentes si la asimilación es genuina y no superficial. Esta demostración, que en el momento de su aparición no era en absoluto obvia —en los años ochenta había una resistencia a aceptar que grupos de fuera de la tradición anglosajona pudieran hacer esos géneros con autenticidad—, tiene hoy un valor histórico que va más allá de la música de Tam Tam Go! en sí misma.
También tienen el mérito de haber abierto un espacio en el pop español que antes no existía: el del pop de raíz soul con letras en castellano. Después de Tam Tam Go!, ese espacio se exploró por grupos y artistas de generaciones siguientes que encontraron en la síntesis que el grupo asturiano había inventado un territorio fértil para su propio trabajo. La influencia no siempre es directa ni declarada, pero en la historia del pop, los grupos que crean un espacio que antes no existía son los que merecen más reconocimiento.
Tres décadas y media después de «Quiero más», el nombre de Tam Tam Go! sigue evocando en el oyente español de cierta generación algo que va más allá de la nostalgia: la energía específica de un grupo que sabía exactamente lo que quería hacer y que lo hacía con una convicción y una alegría que son, en el fondo, las dos cosas que hacen que el soul funcione.