Love of Lesbian, el pop de las ideas grandes que hizo del indie un estadio
En la historia del pop español del siglo XXI, Love of Lesbian representa un caso de estudio que desafía todas las categorías establecidas: un grupo de indie barcelonés que durante sus primeros años de carrera cultivó una audiencia fiel en los circuitos alternativos y que en 2021 protagonizó el primer concierto en solitario de un grupo español en el Camp Nou, el estadio de fútbol más grande de España, ante más de noventa mil personas. El salto entre esas dos realidades —la sala pequeña y el estadio de casi cien mil localidades— es el que define la trayectoria de Love of Lesbian y el que los convierte en un fenómeno sin precedentes en la historia de la música española: el indie que se convirtió en estadio sin dejar de ser indie en ningún momento del camino.
El grupo se formó en Barcelona en 1997, en torno a Santi Balmes, el cantante y compositor que es el motor creativo e intelectual del proyecto. Balmes era —y es— un escritor que eligió el pop como forma de expresión: alguien con una relación con las ideas, con las referencias culturales y con el lenguaje que en el indie español no tenía precedente directo, un compositor que podía hablar de física cuántica, de astronomía, de ciencia ficción y de desamor contemporáneo en la misma canción sin que el resultado sonara pedante ni forzado. Esta capacidad de cargar las canciones con ideas complejas sin perder la accesibilidad emocional es el rasgo que más claramente distingue a Love of Lesbian en el panorama del pop español.
El nombre del grupo —Love of Lesbian, tomado de un poema de Sylvia Plath— era una elección que decía mucho sobre las referencias culturales desde las que operaba el proyecto: literario, deliberadamente ambiguo, capaz de sorprender e intrigar a quien lo encontraba por primera vez. En el panorama del indie español de finales de los años noventa, donde los nombres de grupo tendían a ser más convencionales, la elección de Love of Lesbian era ya una declaración de que lo que venía no iba a ser convencional.
Los años de construcción y los primeros discos
Los primeros álbumes de Love of Lesbian —Maniobras de escapismo (2001), Bésame en la boca hasta desmayarme (2003) y A codazos (2005)— construyeron gradualmente la identidad sonora e intelectual del grupo: un pop de guitarras con texturas electrónicas, con letras que mezclan lo cotidiano y lo cósmico, lo íntimo y lo conceptual, con una producción que siempre sirvió a las canciones sin imponerse sobre ellas. Este período fue el de la formación de una audiencia que se identificaba no solo con la música sino con la visión del mundo que la música transmitía: oyentes que encontraban en Love of Lesbian una manera de entender la realidad que resonaba con la suya propia.
La progresión de álbum en álbum mostraba a un grupo que crecía de manera sostenida en ambición y en calidad sin perder la coherencia que define a los proyectos artísticos con una visión clara. Santi Balmes desarrollaba como compositor una voz que era cada vez más reconocible y más difícil de clasificar: ni el indie más oscuro ni el pop más luminoso, sino algo en el intermedio que tenía la profundidad del primero y la accesibilidad del segundo.
«El poeta Halley» y el salto al primer plano
El poeta Halley (2016) fue el álbum que instaló definitivamente a Love of Lesbian en el primer plano del pop español y que al mismo tiempo fue el más ambicioso de su carrera hasta ese momento: un disco conceptual que giraba en torno a la figura de un poeta ficticio y que exploraba temas como el tiempo, la memoria, la creación artística y el paso de las generaciones con una audacia conceptual que el pop español raramente había intentado. El disco incluía algunas de las mejores canciones de la discografía del grupo, canciones que demostraban que la ambición conceptual y la emoción directa no son categorías excluyentes sino que pueden coexistir en la misma canción cuando el compositor tiene la habilidad necesaria para sostenerlas.
El éxito de El poeta Halley fue el tipo de éxito que se construye a lo largo del tiempo: no el impacto inmediato de un single viral sino el reconocimiento gradual de un disco que la gente escuchaba entero, que volvía a escuchar, que recomendaba. El álbum se convirtió en uno de los discos de pop español más vendidos de la segunda mitad de los años diez, lo que en el contexto del indie resultaba un fenómeno difícil de explicar desde los parámetros convencionales: un disco conceptual con canciones de más de cinco minutos que vendía como un álbum de pop convencional.
El Camp Nou y lo que demostró
El concierto del 6 de febrero de 2021 en el Camp Nou de Barcelona fue uno de los acontecimienos más simbólicos de la historia reciente de la música española. Con más de noventa mil espectadores —un récord para un concierto en solitario de un grupo español—, Love of Lesbian demostraron que el indie, cuando tiene la calidad y la coherencia necesarias para construir una audiencia real, puede escalar sin límite. El concierto fue también una reivindicación de la música en directo en un momento en que la pandemia la había convertido en algo cuya ausencia se sentía como una herida colectiva: volver a un estadio lleno de personas que cantaban juntas era, en ese contexto, mucho más que un concierto.
Las imágenes del Camp Nou lleno de personas cantando las canciones de Love of Lesbian se convirtieron en uno de los iconos de la música española de los años veinte del siglo XXI. El espectáculo que el grupo preparó para la ocasión fue también un reflejo de la visión total del proyecto: no solo un concierto sino una experiencia diseñada con la atención al detalle de quienes piensan en la música como algo que puede y debe involucrar todos los sentidos. La escenografía, las luces, la secuencia de canciones —todo formaba parte de un conjunto que demostraba que el indie que había empezado en salas pequeñas de Barcelona nunca había renunciado a pensar en grande.
Las letras como geografía interior
Las letras de Santi Balmes son uno de los elementos más analizados y más queridos por los fans del grupo, y también el más difícil de describir para quien no los conoce de primera mano. Balmes escribe desde la intersección entre la experiencia personal y el pensamiento abstracto: una canción puede comenzar con una imagen cotidiana —una conversación, un viaje, un momento de quietud— y terminar en una reflexión sobre el tiempo o la muerte que, paradójicamente, hace que la imagen inicial parezca más grande y más significativa. Esta capacidad de expandir lo particular hasta lo universal sin perder la especificidad que hace que lo particular sea emotivo es el rasgo que más claramente define a Balmes como compositor.
Las referencias culturales de las letras son también una marca característica: la ciencia, la literatura, el cine, la filosofía pop, la cultura de masas tratada con la misma seriedad con que se tratan las referencias canónicas. Esta promiscuidad intelectual, que podría resultar pretenciosa en manos de un compositor menos hábil, en las de Balmes resulta integradora: sus canciones son un espacio donde conviven Sylvia Plath y los personajes de series de televisión, los cometas y los bares de madrugada, la astronomía y el desamor doméstico.
Love of Lesbian ha demostrado a lo largo de más de veinticinco años que el pop puede ser inteligente y masivo al mismo tiempo, que la ambición artística y el éxito comercial no son términos contradictorios, y que el indie tiene la capacidad de escalar hasta el estadio más grande del país sin perder nada de lo que lo hace indie. Esa demostración, que todavía está cambiando la manera en que el mercado musical español piensa en sus propias posibilidades, es el legado más duradero del grupo.
La consistencia de Love of Lesbian a lo largo de más de veinticinco años —nunca un disco por debajo del nivel de los anteriores, nunca una concesión que traicionara los valores del proyecto— es la razón por la que el Camp Nou fue posible: ese estadio lleno fue el resultado de haber hecho bien las cosas durante mucho tiempo, no un golpe de suerte ni el producto de una campaña de marketing. El indie que se convierte en estadio sin dejar de ser indie es el resultado de la acumulación de confianza que solo se construye con tiempo, con calidad y con la decisión de no tomar nunca un atajo.