En la historia de la informática, las evoluciones comenzaron a medirse por la progresión de la tecnología. Durante décadas, era la tecnología quien delimitaba generaciones e impulsaba la dirección, que el mercado recogía después de un cierto tiempo de implantación. Desde hace unos años, ya no es así. La tecnología ha avanzado a un punto en el que la implantación en la sociedad es más rápida que en los grandes entornos, las empresas. Somos devoradores de información, y nuestra forma de consumirla es a través de los mejores dispositivos que podemos permitirnos.

Esto marca una carrera paralela entre dos entornos: la adopción de una nueva tecnología en una gran corporación y la carrera doméstica. Y es ésta última quien se encarga de empaparla en la sociedad, donde acaba calando. El mercado empresarial es un escenario complicado. Son muchos más factores los que hay que controlar y la decisión siempre se toma en cuenta por multitud de parámetros, que a menudo son alejados de las decisiones personales del consumo personal de tecnología. Simplemente, porque son distintos momentos de decisión, y distintos lugares donde aplicarlos.

¿Pero y si, llegados a este punto, ocurriera algo que entrecruzara las líneas de decisión e incluso fuera diferentes de ellas? ¿Y si la capacidad de arraigo de una tecnología fuera tan profunda, que acabara infiltrándose en el estrato tradicionalmente alejado del actual? ¿Y si la incorporación de las tecnologías de Apple a la empresa no está llegando – como muchos esperaban – en base a grandes decisiones corporativas, ni desde las actas de altos consejos directivos?

¿Y si todo fuera más fácil de lo que nunca hubiéramos imaginado, más natural, y fueran los propios empleados de las empresas quienes comiencen a utilizar las tecnologías de Apple para trabajar… sin imposiciones, sin órdenes piramidales: “sólo” porque las prefieren?

El último informe de la consultora independiente Forrester sobre estudios de mercado revelaba hace unos días precisamente lo que os comentaba: Los empleados comienzan a usar, por motu proprio, productos de Apple en sus trabajos sin que nadie les haya dicho que tengan que hacerlo. Sus propias máquinas, por lo que no contaremos a las empresas que ya han decidido (o están decidiendo) dar el paso.

Como dice el extracto del interesantísimo informe, desde hace unos años ha crecido enormemente la utilización de productos Apple por todas partes. No hay más que recordar lo que costaba ver un Mac en una biblioteca hace unos años y lo fácil que es verlo ahora. Sin hablar de iPods, iPhones y iPads, que han conseguido un efecto de atracción in crescendo a lo largo de los años hacia el mundo Mac.

Era cuestión de tiempo que llegara de esta forma a las empresas. Frank Gillett comenta que ya no está ocurriendo sólo en entornos tradicionales, sino en empresas cuyo departamento IT no ofrece soporte a estos productos y aún así, cada día crece el número de empleados que utiliza sus propios Macs en el trabajo. Es un movimiento fantástico y quizás, la verdadera fuerza que nos indica que el mercado doméstico podría cambiar el panorama profesional en los próximos años. ¿Que “decision-maker” (quien toma las decisiones) podría ignorar esta tendencia a largo plazo si continúa evolucionando de esta forma?
Una nueva perspectiva
Gráfico del informe Forrester: 21% de los empleados tienen más de un producto Apple en la empresa Fuente: Informe Forrester sobre la infiltración de Apple en la empresa

Del extensísimo informe de Forrester se destacan algunos comportamientos en las empresas, relacionados con las tecnologías de Apple, que merece la pena destacar:

El 21% de los trabajadores entrevistados usa uno o más productos de Apple para trabajar.
Los que más lo usan son los empleados veteranos, los mejor pagados y sobretodo los jóvenes.
En 2011, los responsables de IT de muchas empresas pronosticaron un aumento del 52% en el número de Macs que la empresa proporcionaría a sus empleados.

De estas conclusiones, podemos entender que el crecimiento de Apple dentro de la empresa empieza a tomarse en cuenta, que a pesar de que hoy en día no es muy alto (alrededor del 7% en las empresas que permiten trabajar con Macs) es mucho mayor que en el pasado y que el acercamiento natural de los empleados y la influencia progresiva en la empresa, hará que empiece a entenderse esta paso como una mejora hacia el futuro, y no como un capricho personal.

La fuerza de la aparición “natural” de estas tecnologías en la empresa no debe tomarse a la ligera, y podría ser la palanca de cambio hacia esta transición: La decisión ya no se toma en la cima de la pirámide empresarial, sino que va ascendiendo desde los empleados de la base hacia arriba. O quizás incluso en ambas direcciones, donde un punto de normalización, en el futuro, es inevitable.

Fuente: aplesfera.com





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