Los Príncipes de Mónaco presidieron el 30º Campeonato Internacional de Natación de Montecarlo

Como sirena en el agua. Así se ha visto este fin de semana a Charlene de Mónaco en el estadio Louis II con motivo del 30º Campeonato Internacional de Natación de Montecarlo. No era un compromiso cualquiera de su agenda oficial, sino uno que le tocaba muy de cerca. Y es que, aunque en seco, de alguna manera la Princesa volvía a zambullirse en su antigua vida de nadadora olímpica durante esta cita deportiva de clasificación para los Juegos Olímpicos de Londres en la que volvió a encontrarse con algunos conocidos de su antigua profesión.

La princesa Charlene, acompañada en todo momento por el príncipe Alberto, no se perdió una sola competición y derrochó simpatía, sonrisas, besos y abrazos (y puede que también algún que otro consejo deportivo) con sus excolegas con los que se mostró muy cercana. Como siempre, la Princesa volvió a dar muestras de su elegancia con sendos conjuntos pantalón: el primero en tonos tostados con una blusa oversize y el segundo de color aguamarina marcando figura, tal vez para jugar al despiste con los que buscan la confirmación de un embarazo en sus atuendos.

La princesa Charlene avanza en su papel como consorte de Alberto de Mónaco con una desahogada agenda oficial (hasta el momento) para acostumbrarse al cargo. Pero hoy, cuando se encuentra casi a punto de cumplir su primer año como Princesa, como una Grimaldi más, y después de varios compromisos en el extranjero en solitario y de su primer Baile de la Rosa como esposa del soberano, ya ha demostrado que su adaptación es un hecho. Que nada a contracorriente.

Fuente: hola.com





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