A algunos eso de la burbuja de las punto.com les sonará más añejo que una canción de Julio Iglesias. Salvo los que enterraron miles de millones en sus ruinosos títulos, pocos son los que se acuerdan de nombres como Terra, Barnesandnoble o WebVan. Es como si el mundo hubiera cambiado tanto que sería imposible que nos volviéramos locos de nuevo, cometiendo el error de valorar las empresas tecnológicas a precios de oro. Pero la verdad es que aquel infausto 1999, que dejó miles de cadáveres financieros, podría volver a repetirse, y mucho antes de lo que se piensa.

De momento, ya se están cumpliendo algunos de los parámetros que originaron la primera burbuja de las empresas de Internet. Es decir, compañías que hace un par de años casi ni existían se valoran hoy a cifras de escándalo. El primer nombre que salta a la palestra es Facebook. Para muchos inversores, la red social creada, o plagiada, por Mark Zuckerberg vale unos 85.000 millones de dólares, unos 5.000 millones más que una empresa como Amazon, que lleva más de 20 años en el mercado y tiene un claro y diversificado modelo de negocio. ¿Exagerado? Para nada. De hecho los 85.000 millones se basan en estimaciones conservadoras. Algunos analistas auguran que en poco tiempo Facebook podría ser más grande que Microsoft, y estar valorada en más de 150.000 millones de dólares.

Otro caso, y quizá más cercano a desafiar todas las reglas de la lógica, es el de Groupon. La página de comercio social valía unos 1.000 millones de dólares hace 12 meses. Hoy se está hablando que si la empresa saliera a Bolsa tendría una capitalización bursátil de 25.000 millones de dólares. Y eso en sólo un año. Otros ejemplos conocidos son los de Zynga, la líder de juegos sociales valorada en más de 10.000 millones de dólares, Twitter, cerca de 20.000 millones o Linkedln, unos 3.000 millones.

Teniendo en cuenta estos datos, la pregunta surge rauda y veloz: ¿se está creando una nueva burbuja en las compañías de Internet de proporciones similares a la que estalló hace poco más de 10 años? Muchos inversores creen que no hay tal burbuja y que la situación actual no tiene nada que ver con la del pasado. Entre las principales diferencias está la de que el dinero invertido está ahora mucho más concentrado en unas pocas empresas, consideradas caballos ganadores de su negocio. Y no como en 1999, cuando surgían más tecnológicas que champiñones.

Otra diferencia es que las Facebook y compañía no cotizan en la Bolsa, por lo que el riesgo es sólo para inversores institucionales (JP Morgan, Goldman Sachs, etc.), y no para los millones de ahorradores de a pie que en el pasado se dejaron sus pocas pesetas en muertos vivientes como Terra.

Por si fuera poco, en 1999 sólo 250 millones de personas tenían Internet (el 5% de la población mundial), en la actualidad una de cada tres personas (2.000 millones) es cliente potencial de cualquier punto.com.

Y para terminar, la principal diferencia es que ahora no estamos ante vendedores de humo. Las empresas de la burbuja 2.0 tienen muy claro a qué juegan. Disponen de un plan de negocio definido y todo lo que desarrollan tiene el objetivo final de ganar dinero. Sirva como ejemplo Facebook que, gracias a su incipiente publicidad y a su moneda virtual, facturó cerca de 1.500 millones de dólares en 2010, de los que casi 600 millones fueron beneficios. Por el contrario, de las protagonistas de la primera burbuja de Internet no se conocía ni el apellido. O acaso, alguien era capaz de contestar entonces a estas simples preguntas: ¿cómo demonios pensaba ganar dinero Terra o Juniper o Infonet o eToys? ¿Dónde estaba el producto rompedor que les haría forrarse?

Está claro que los protagonistas tecnológicos de ahora tienen poco que ver con los de antaño. A pesar de eso, a nadie se le escapa que las altas valoraciones de los cinco magníficos (Facebook, Twitter, Linkedln, Groupon y Zynga) son como jugar a la ruleta rusa, especialmente en un sector donde todo cambia muy rápidamente. Si no, que se lo pregunten a MySpace, que hace cinco años parecía que se iba a comer el mundo, y ahora ve cómo Facebook la han convertido en una red social de nicho de mercado, válida sólo para músicos. ¿Quién puede asegurar que los 85.000 millones de Facebook se queden en unos 7.000 dentro de cuatro o cinco años? Por desgracia nadie. Al igual que Facebook desbancó a MySpace en el pasado, no sería extraño que ella sufriera en sus carnes el espectacular crecimiento que está teniendo Twitter.

Y es que si algo nos ha enseñado la era de Internet es que estamos ante un mundo cambiante donde los líderes online son de plastilina. El inversor Warren Buffet define este hecho a la perfección en una cita que siempre dice a los suyos: “si fuese profesor preguntaría en un examen la valoración de una tecnológica… y al que me contestara le suspendería al momento”.

Fuente: capital.es





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