Todos los casados recuerdan el día de su boda porque sin duda es uno de los acontecimientos más importantes en la vida de una persona, pero seguro que John y Frances Canning recordarán con mayor hincapié el día en que se dieron el ‘sí, quiero’.

Aparentemente, su boda iba a ser como cualquier otra, aunque con la particularidad de que el enlace civil tendría lugar en el precioso edificio del Ayuntamiento de Manchester. Sin embargo, la inesperada visita de la reinina de Inglaterra y el duque de Edimburgo hizo que el enlace fuera como de película.

La pareja había reservado el ayuntamiento meses atrás para casarse, pero cuando el novio se enteró de que la reina Isabel y su marido tenían previsto en su agenda almorzar allí mismo, no lo dudó y les envió una invitación, aunque por supuesto, tentando a la suerte y sin esperar una respuesta por parte del Palacio de Buckingham. De hecho, cuando la casa real recibió tal invitación, amablemente la declinó.

Con todo ello, nadie esperaba a los invitados reales en la boda, pero finalmente la reina y su marido entraron a saludar a los novios e incluso conversaron y se fotografiaron con ellos. Por supuesto, la pareja no podía creer lo que allí estaba sucediendo, y tal y como han explicado al diario The Sun, “fue muy bonito que se tomaran la molestia de hablar con nosotros”.

La reina y el duque de Edimburgo se encontraban en la localidad inglesa como parte de su gira por Reino Unido para conmemorar el Jubileo de Diamantes de la monarca.

Fuente: hola.com





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