Justo en frente de la localidad de Badián, en la isla filipina de Cebú, emerge un paradisíaco islote de coral convertido en un resort de lujo, un edén de arenas blancas y aguas cristalinas que hace furor entre los viajeros en busca de destinos exóticos escondidos. El islote también se llama Badián, aunque también podríamos denominarlo como “el islote de las maravillas”.

Un hotel de cinco estrellas con spa y un coqueto mini campo de golf de tres hoyos dominan este pequeño territorio, rodeado por arrecifes coralinos del archipiélago de las Bisayas centrales que hacen las delicias de los amantes del submarinismo.

En efecto, los arrecifes coralinos de las Bisayas se encuentran entre los mejor conservados del mundo y cuentan con una impresionante variedad de especies marinas. Así que no todo es playa y relax en Badián, también hay mucho que ver y hacer. El paraíso tiene dos caras: una bajo las aguas y otra en la superficie.

Para los más aventureros, a los que Badián se les queda pequeña (la isla mide algo más de un kilómetro de longitud), siempre les queda la posibilidad de pasar a la vecina Cebú y tal vez dar el salto a la isla de Bohol donde se encuentra otra de las maravillas naturales del país: las Chocolate Hills (colinas de chocolate), hogar de los társidos, unos diminutos primates de ojos enormes.

Fuente: ViajarAsia.com





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